El entendimiento se impone al conflicto tras la ampliación de las fronteras marítimas marroquíes

RABAT. Las leyes aprobadas la semana pasada por el Parlamento de Marruecos, que fijan los límites marítimos del país norteafricano, entran en conflicto con la Zona Económica Exclusiva de las Islas Canarias. Estas nuevas fronteras marítimas impulsadas por Rabat han hecho saltar las alarmas en varios sectores de la política española, en especial en el archipiélago canario.

Estas leyes tienen un fuerte simbolismo interno y poca efectividad internacional: con esta iniciativa el reino trata de asentar su soberanía en las aguas saharauis porque ha inscrito la zona marítima del Sahara Occidental dentro de su territorio. A la vez se trata de una ley con validez solo a nivel interno, dado que es necesario un acuerdo entre Marruecos y España ante la ONU para que la nueva delimitación tenga efecto más allá de sus fronteras.

El interés por esta área marítima al sur de las Islas Canarias también es económica: es una zona con potencial petrolero; hecho que preocupa al sector turístico canario. Además existe un volcán submarino en las profundidades de estas aguas en disputa, el Monte Tropic, que contiene una importante reserva de minerales codiciados, como el telurio y el cobalto, claves en la transición renovable y necesario para las baterías de móviles y coches eléctricos. 

Más allá de su efectividad y recorrido, estas leyes han puesto sobre la mesa el debate sobre el futuro de esta área del Atlántico a la vez que ha enfurecido a la política canaria. “No creo que Marruecos busque una confrontación directa sino negociar desde una mejor posición y tomarle las medidas a sus nuevos interlocutores en Madrid”, ha expresado Eduard Soler i Lecha, investigador sénior del CIDOB y experto en relaciones internacionales, en una reflexión compartida en las redes.

A medio camino de la aprobación definitiva

Esta legislación establece cuáles son los límites marítimos del país, en concreto son dos leyes: la delimitación de las aguas territoriales, que fija las aguas del Sahara Occidental 12 millas náuticas mar a dentro como marroquíes. La segunda es la Zona Económica Exclusiva, que supone 200 millas náuticas más en las que el país tiene la competencia de explotar económicamente y que entran en conflicto con las la zona canaria. 

Además, estas leyes aún no se han aprobado definitivamente, se encuentran a medio camino, tras pasar por el Parlamento deben superar la Cámara de los Consejeros y la firma final del rey Mohamed VI. Aunque su efectividad real es limitada, la aprobación de estas leyes supone un pulso para España y se aprobaron pocas horas antes que la ministra de Exteriores española, Arancha González Laya, aterrizara en Rabat.

Buena sintonía entre España y Marruecos

Marruecos siempre ha ocupado un lugar privilegiado en la agenda de los ministros de Exteriores españoles. Rabat es una parada obligatoria tras ocupar el cargo. Esta era la intención de González Laya que, a finales de la semana pasada, viajó a la capital del país magrebí para verse con su homólogo marroquí. Aunque lo que tenía que ser una visita de cortesía y presentación se vio envuelta por esta polémica. 

El encuentro ha servido para acallar el ruido y subrayar la intención de ambos países de establecer un diálogo para encontrar una solución al problema ,descartando tomar cualquier medida unilateral.

El ministro de Exteriores marroquí, Nasser Bourita, «se comprometió a respetar el principio de diálogo sobre la base de la cual las dos partes trabajarán para encontrar los mecanismos capaces de resolver cualquier superposición de sus dominios marítimos y defendió el diálogo entre los dos países vecinos”, según informó la MAP, la agencia de noticias marroquí.

A la vez, también señaló el «rechazo al hecho de que otros le impongan su voluntad y se abstiene de imponer la suya a los demás”, en un claro mensaje de defensa a la soberanía de Marruecos. La ministra española también mostró máxima disposición a encaminar la vía del diálogo para calmar las aguas y encontrar una solución.

“La polémica por las aguas territoriales es una tormenta en un vaso de agua. Las relaciones con Marruecos siguen siendo excelentes a todos los niveles”, defiende el periodista de EFE en Marruecos, Javier Otazu, en una reflexión publicada tras la visita de la ministra.

Ambos países a un lado y otro del estrecho tienen importantes intereses recíprocos y mantienen una buena relación. Ni Madrid ni Rabat desean tensar su buena sintonía por esta disputa y defienden el entendimiento como la mejor salida. Sin embargo, este no es el primer ni será el último capítulo con las aguas al sur de Canarias como protagonistas. 

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