Argelia ha salido una semana más la calle para reclamar una transición real hacia la democracia. Con esta jornada, las calles del país ya suman 37 viernes consecutivos de movilizaciones. Pero hoy no es un viernes de protesta cualquiera: tal día como hoy en 1954 el país inició su revuelta contra la colonización francesa, una guerra que finalizó con la independencia argelina.

Esta coincidencia histórica ha supuesto que las marchas de hoy sean más masivas de lo habitual. Los mismos manifestantes han hecho suya esta efeméride y también hablan de “revolución”, la que iniciaron a mediados de febrero de este año y la que logró hacer caer del poder a principios de Abril al que presidió el régimen durante dos décadas: Abdelaziz Buteflika.
A sus 82 años y con graves problemas de salud, que no le permitían ni hablar en público, Buteflika anunció que quería optar a su quinto mandato. Esta noticia fue el detonante de las movilizaciones, pero los manifestantes no se conformaron con su renuncia, quieren que el poder argelino se depure, que los que han estado en el Gobierno se marchen y que el país pueda celebrar unas elecciones verdaderamente democráticas, así como abrir la puerta a reformas legislativas.
Las movilizaciones han logrado juntar en la calle a hombres y mujeres, de todas las edades, empuñando banderas de su propio país, pancartas y carteles con todo tipo de lemas. Según observadores y medios de comunicación, las manifestaciones no las han frenado ni el mes de Ramadán, ni el caluroso verano, ni la represión o los impedimentos de la policía, tampoco las detenciones. Los argelinos han salido semana tras semana a la calle, siempre con una actitud pacífica y con unas demandas que tras meses de manifestaciones siguen intactas.
