
Pocos metros separan la ciudad de Rabat de Salé, la frontera es el río Bu Regreg. Intantes antes de desembocar en el océano Atlántico este río serpentea por la Kasbah de Oudayas, uno de los puntos más antiguos de la capital marroquí y sobre el que se encuentra el Café Maure.
Sus vistas permiten contemplar la ciudad vecina por encima del río. Cada día decenas o incluso centenares de personas se sientan en los pequeños taburetes azules del bar para tomar un vaso de té con hierbabuena, también pastitas dulces que ofrece uno de los camareros mesa por mesa en una gran bandeja de cerámica.
Hablan tranquilamente, toman fotos y contemplan cómo las pequeñas embarcaciones a remos pasean por el río a la vez que la marea va bajando al atardecer. Los barcos de pescadores salen a faenar y por detrás de Salé aparece la luna trazando un camino entre las dos ciudades.
